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Al Natural

Me acuerdo que mi primer herramienta de calor para el cabello fue una plancha con teflón que podías cambiarle las placas para hacerla una wafflera. Aprovechaba cada evento para poder presumir mi peinado que según yo era idéntico al de Britney Spears, Christina Aguilera hasta de Lizzie McGuire. No salía de mi casa sin plancharme el pelo, mi plancha se convirtió en mi mejor amiga.

Desde niñas estamos acostumbradas a tener nuestra propia rutina de belleza, los peinados se han vuelto casi como parte de nosotras y nuestra identidad. Hacemos de todo para evitar tener un Bad Hair Day. Invertimos demasiado tiempo y dinero en nuestro cabello para lograr que luzca igual al de la foto que vimos en Instagram, modelos e influencers que se han vuelto famosas entre las estilistas hasta en los cirujanos plásticos. Sin darnos cuenta nos obsesionamos con ponernos una máscara sobre la cabeza para lucir ‘naturalmente bellas’. En Pinterest buscamos ‘natural wavy hair’ para copiar el look de una modelo con un look lejos de ser natural. Cada onda es perfecta, el cabello se ve sano, brilloso y sin frizz, ¡ah, y natural! Nos tomamos una selfie, la subimos a Instagram y etiquetamos #IWokeUpLikeThis, #NaturalLook, #NoMakeup. Todo sea por las redes sociales y por crear una imagen de cómo queremos que la gente nos vea. Escondemos nuestra belleza natural detrás de filtros y pasamos horas frente a un espejo cubriendo nuestras imperfecciones.

Es una fijación que tenemos hacia nuestros defectos, una epidemia por cubrir lo que nos hace más que perfectos, nos hace humanos. Culpamos nuestra apariencia física por nuestro humor, las oportunidades que no se nos dan y hasta por haber sido negadas la entrada al antro. Creemos que todo depende de nuestros looks y la sociedad, lastimosamente, apoya ésta ideología. Nos dejamos llevar y empezamos a observar más detalles en nuestra cara, pelo y cuerpo; detalles que buscamos cubrir con maquillaje o acomodar con la plancha. Maquillamos nuestra verdadera inseguridad, ignoramos que el problema con nosotros es nuestra autoestima. Nuestra autoestima, la que toma nota de todo lo que vemos y nos compara con nuestra influencer favorita que cumple con todos los estándares de belleza.

Lo natural ha logrado, poco a poco, tomar un papel importante en la belleza. Es emocionante el empoderamiento que nos brinda el celebrar lo que nos hace diferentes. Presumimos y resaltamos nuestros atributos únicos, dejamos de sentirnos avergonzados de nuestras pecas, espinillas y de nuestro cabello quebrado y frizz. El skincare se ha vuelto comida para nuestra piel que se ve aún más radiante que cualquier highlighter pudiera dejarte. Cada vez habemos más personas que atesoramos eso que creíamos nos hacían menos atractivas y dejamos de preguntarnos si nuestra vida sería mejor si luciéramos diferente.

Provocando únicamente inconformidad con nuestro físico, la idea de la belleza es vista cada vez más como una realidad inventada por celebridades y redes sociales. Un mundo superficial está siendo corrompido por nuevas generaciones que esparcen un mensaje positivo. El cuerpo es una obra de arte, la belleza es subjetiva. La belleza se manifiesta de mil maneras y con un sinfín de combinaciones. Nuestras inseguridades se alimentaron por la sociedad que nos etiqueta en función a nuestro aspecto físico. Hasta que dijimos ¡BASTA! y el mundo de la moda, apoyando el movimiento, ha puesto un alto a las exigencias inalcanzables y comenzó a enfocarse en resaltar la naturalidad que nos hace únicas. Comenzamos a ver campañas y editoriales de moda en donde la belleza natural es protagonista, encabezado por mujeres y hombres con rasgos únicos. La apariencia de cada uno es mostrado en primer plano sin ediciones ni modificaciones, valorando eso que tanto odiábamos de nosotros mismos. Si tu misma no te aceptas y te juzgas, te apedreas y te cuestionas ¿por qué no soy como ella? Si tu misma te criticas, ¿quién te recordará que eso que no te gusta es lo que te hace ser hermosa? La inseguridad se refleja, se siente y opaca tu luz. Hay cosas más importantes que el tamaño de tu cintura, la forma de tu cabello o el tamaño de tus ojos.

No digo que no experimentes, no cambies el color o corte de tu cabello y que no te maquilles. Claro que hay momento para todo, y la emoción de vernos diferentes y ser versátiles sigue siendo la misma. Es algo que podemos probar y jugar con nuestra belleza natural, haciéndolo de manera consciente y buscando resaltar nuestros rasgos. A final de cuentas, así como nos presentamos al mundo es cómo la gente nos juzgará. “Nunca juzgues un libro por su portada”, es algo que escuchamos mucho y algo que, a ser verdad, es muy difícil no hacerlo. Pero, ¿te digo un secreto? Si portas tus diferencias con orgullo, si aprendes a amar tu piel y a tu cuerpo, vas a lucir mejor que buscando ser un COPY > PASTE de las Kardashians. Si ignoras esos comentarios que solo buscan hacerte sentir insegura de tu apariencia, aprenderás a escucharte y a reconocer tu belleza natural. Todxs tenemos eso que nos hace únicos, todos somos bellos a nuestra manera. Si nos sentimos bellos por fuera, reflejaremos esa seguridad e irradiaremos belleza. ¡No hace falta mas que aceptarnos y amarnos!

Liberémonos eliminando la tendencia de la belleza opresiva. Cuidemos nuestra piel desde adentro y no sólo por nuestras dietas, sino más profundo, empecemos por nuestra salud mental y autoestima. Ya sea si decides usar tu cabello natural o dejar descansar tu piel del maquillaje, aceptando tu belleza natural es lo que te hace más bella que nunca. Aprecia eso que sólo tú tienes y presúmelo al mundo.

Escrito por: Victoria Salinas

Para esta sesión, Joaquin Arellano fotografió a Gala Luna quien nos enamoró con su belleza natural. Su belleza natural denota una sensualidad única y su confianza nos transmite paz.

 

One comment

  1. […] estado tocando mucho el tema de aceptarnos tal y como somos, Al Natural. Esta ocasión creo que el mensaje es, claramente, el mismo. Hay una oración en inglés que no he […]

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