Type and press Enter.

ESTAMOS EN 2020, ¡MENSTRUAR ES NORMAL! ¡TENEMOS DERECHO A UNA MENSTRUACIÓN DIGNA!

Por Viktoria Olvera

Son muchas las religiones que, durante siglos, han extendido la creencia de que la menstruación debe vivirse con vergüenza y temor, o que es algo tóxico. En la actualidad, el estigma de la menstruación todavía persiste y se sigue percibiendo como algo negativo, o que genera inseguridad a la mujer.

La percepción negativa sumada al tabú, hace que muchas mujeres gestionen su menstruación sin información, en secreto y sin las condiciones de higiene necesarias. Todo ello ha puesto en evidencia la necesidad de fomentar la positivización de la experiencia menstrual, para empezar a promocionar un cambio de actitud en la sociedad.

Artist Annie Wong Makes Menstruation Cute With Period GIFS | Teen Vogue

El derecho a la higiene menstrual

La mala gestión de la menstruación puede afectar a la salud y al bienestar psicosocial de las mujeres y niñas. Además de la información necesaria para manejar la menstruación de manera higiénica y segura, es esencial tener acceso a espacios privados, productos higiénicos seguros que absorban el sangrado vaginal, jabón y agua para lavarse las manos, e instalaciones para desechar los materiales usados, ​​o para secarlos si son re-utilizables.

La higiene menstrual es esencial para la salud, la educación, la movilidad y la seguridad femenina, y debe ser considerada un derecho básico.

En resumen, la estigmatización del sangrado menstrual hace que en pleno siglo XXI, algo tan natural y saludable siga siendo un tema tabú, contribuyendo a que persistan los falsos mitos y repercutiendo en la salud y derechos de las mujeres. Y si hablamos de mujeres que se encuentran en los reclusorios sin la mínima atención para poder llevar un periodo digno dejándolas totalmente desprotegidas en esta experiencia natural que todas las mujeres vivimos como parte de lo que somos.

Es necesario desestigmatizar la menstruación y reeducar a la sociedad con el objetivo de normalizar una situación fisiológica y natural.

A GIF of the menstrual cycle - GIF on Imgur

El pasado 21 de octubre el pleno de la Cámara de Diputados desechó la iniciativa de implementar tasa cero de IVA a los productos de gestión menstrual, evidenciando con ello la falta de perspectiva de género en las políticas públicas y reafirmando la discriminación que enfrenta el 51% de la población.

A fin de posicionar la gestión menstrual en la agenda pública y lograr políticas públicas para hacer frente a las desigualdades estructurales que impiden a mujeres, niñas, adolescentes y otras personas menstruantes vivir una menstruación digna, el colectivo #MenstruaciónDignaMéxico impulsa una serie de acciones que incluyen tres ejes: gratuidad de los productos de gestión menstrual, eliminación del IVA a dichos productos, y generar investigación y datos sobre la gestión menstrual en México.

La iniciativa de reforma a la Ley de Impuesto al Valor Agregado para implementar una tasa del 0% de IVA –en lugar del 16%– a productos de gestión menstrual como toallas, tampones, copas, entre otros, fue presentada el 8 de septiembre. En ella se argumenta que la tasa vigente es un impuesto discriminatorio que atenta contra los derechos humanos como la igualdad y no discriminación, el mínimo vital, el derecho a la salud, la vida digna, el trabajo y la educación.

Foto tomada de Expansión Política

La iniciativa aporta datos contundentes sobre la relevancia del tema: el uso de los productos de gestión menstrual NO ES OPCIONAL, pues, en promedio, una persona menstrúa 2 mil 535 días a lo largo de su vida, cifra equivalente a siete años consecutivos si se considera que la edad en que se menstrúa es de los 15 a los 49 años; además, se estima que a nivel mundial hay mil 800 millones de personas menstruantes, mientras que en México, actualmente, más de 63 millones de mujeres, niñas y adolescentes menstrúan y muchas de ellas enfrentarán la falta de espacios adecuados y cómodos para gestionar este proceso con dignidad.

Tras el rechazo de la iniciativa hubo un gran movimiento para alertar sobre el impacto de esta decisión y reforzar la importancia de colocar la menstruación como un tema no sólo de salud pública sino de acceso a la justicia, sobre todo para quienes viven en situación de pobreza: una persona que menstrúa necesita 360 toallas o tampones promedio al año y dicho gasto puede representar hasta $720 anuales para ser cubierto de manera adecuada equivalente a 5% del total de gastos de un hogar del 10% más pobre en México. Algunas legisladoras defendieron la menstruación sin impuestos al reiterar que la política fiscal debe incluir una perspectiva de género y que la eliminación del impuesto a los productos de gestión menstrual es un asunto de justicia tributaria, dado que las personas que menstruamos pagamos 3 mil millones de pesos más que quienes no, por el único hecho de tener cuerpos menstruantes.