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La Historia de la Moda con Jeanette Toscano

“Inhala”, escucho antes de sentir un apretón en mi cintura mientras perdía medidas simultáneamente. Terminaban de apretar los cordones y sentía como parecía que me faltaba el aire hasta el punto que llegue a escuchar mis costillas tronar. En cuanto logré tomar aire y me acostumbré a dar pequeños suspiros para respirar, mi mamá me grita que ya debo salir. ¿Salir a dónde? “¡Qué ya vas tarde!” escucho su voz más fuerte.

En eso recapacito, ¡me quedé dormida! Y ya voy tarde… brinco de la cama, me pongo mis jeans, mi t-shirt blanca, mis tennis y agarro mis llaves para salir corriendo de la casa. Menos mal que todo era un sueño porque de ser que tuviera que ponerme corset, crinolina y demás, ¡no llegaba al trabajo!

La moda cambia, eso es un hecho, se adapta a nosotros y al avance inevitable de la sociedad y su historia. Reflejo de las batallas, la moda es un símbolo de la liberación y transformación de la mujer. La semana ante pasada hablamos de como el ‘cuerpo ideal’ de la mujer no es el mismo que de hace unos años y este ha ido cambiando delante de nuestros ojos. Esta semana hablamos del mismo efecto en torno moda causado por las mismas razones y que, cambia de la mano con lo que consideramos ‘el cuerpo perfecto’, la moda femenina a través de los años.

“Se dice que la moda es como un río a caudales, discurre de manera lateral a la historia del mundo a través de la sociedad. Esa ansia de transformarse es una de las necesidades básicas del ser humano,” comparte Jeanette Toscano, diseñadora de moda michoacana que reside en la ciudad de Monterrey.

“Hoy nos vamos a permitir sumergirnos un poco en el universo de la moda,” empieza Jeanette, con quién tuvimos una plática muy amena y divertida sobre la moda.

Hagamos un breve recorrido por la historia de la moda y recordemos las piezas fundamentales del momento que sin ellas la moda de hoy no sería la misma. “Tan ancestral es la necesidad de vestirse que no deberíamos pasar por alto todas las corrientes y manifestaciones artísticas, como un recorrido cronológico que abarca todo el siglo XX y desde mas atrás,” dice Jeanette.  “Tomemos en cuenta todos los aspectos determinantes que han ido marcando su desarrollo histórico.”

En la era victoriana, la moda se caracterizaba por sus estrictos lineamentos que implicaba estar a la moda. Usaban corsés y unas crinolinas que imposibilitaban los movimientos naturales del cuerpo. En 1920, la moda toma un giro drástico con la tendencia de las flappers, vestidos rectos con flecos de lentejuelas que complementaban con boas de plumas, collares largos de perlas y una diadema de plumas. Fue durante la Segunda Guerra Mundial, en los 40s, que la mujer se incorporó al mercado laboral y la moda era un mero reflejo de esto. Un estilo más serio con colores oscuros, una tendencia hacia un look ejecutivo. Sacos con cinturas marcadas, faldas midi, guantes, estolas de piel y la pieza que no podía faltar, un sombrero o tocado.

“En el preciso momento en que se dio a conocer la moda, el público se apropió de ella como una reacción de que es siempre el reflejo de los procesos sociales. En consecuencia, el vestuario experimentará variaciones esenciales si las influencias externas lo hacen necesario,” comenta Jeanette acerca del cambio notorio de la moda de época en época. Cuando la Guerra Mundial terminó, la moda en los 50s volvió a tomar vida en cuanto a diseños que reflejaban la felicidad que se respiraba en el aire. Cortes mas femeninos con faldas circulares, silueta introducida por Christian Dior, que enmarcaban una cintura más natural y experimentaban con nuevos colores y estampados.

En los 60s, hubo una ola de protestas y la gente empezó a defender su propia causa. Jackie Kennedy se convirtió el ícono de la moda, arrasando con su elegancia con trajes monocromáticos hechos a la medida que adornaba con su sombrero, pieza copiada por todo el mundo. Las generaciones más jóvenes adoptaron el vestido ‘baby doll’ como su pieza favorita inspirado en modelos como Twiggy. Pasando a los 70s, la moda hippie tomó lugar de toda tendencia con pantalones acampanados, tops pegados al cuerpo, cabello largo y zapatos de plataforma perfectos para la época disco. El estampado ‘tie dye’ y las flores comunicaban la libertad que se sentía. Para los 80s, la moda vio cómo inspiración el metal y el rock que estaban en pleno auge. Chamarras de cuero, T-shirts de bandas y una fijación al color negro. Por otra parte, existían aquellas mujeres que preferían empaparse en color con su interpretación del power suit: blazers de estampados vibrantes y hombreras que exageraban su silueta.

“Gracias a la posición única que ocupa la moda y a su relación directa con los medios de comunicación y al interés generalizado del que goza, se han dado a lo largo de todo el siglo una gran cantidad de puntos de contacto con el cine, la música, el arte y la literatura,” platica Jeanette. Es así como en los años 90s, en la moda no existe un estilo marcado. Las personas tenían sus propias personalidades y preferencias que solían inspirarse principalmente en sus gustos musicales y artistas favoritos. El grunge con los jeans deshilachados y rotos, looks muy colegiales al estilo de Clueless… algo que resaltaba es lo casual que se volvieron los outfits. La elegancia ya no era un factor importante entre las nuevas generaciones. Y para resumir, en los 2000s la moda cambia rápida y continuamente buscando adaptarse a la versatilidad de los jóvenes. Gorras Von Dutch, sweatpants de Juicy Couture, patas de gallo, dad sneakers, colores neones… ¡de todo y para todos!

“Las personas quieren ante todo definirse a sí mismas, y la moda les resulta extremadamente útil para lograr este objetivo,” dice Jeanette. “Ésta es una breve reseña del comportamiento de la moda, demostrando que cualquier movimiento social se manifestara en ésta. También es una forma de crear identidad de manera consciente e inconsciente. Está en nuestra naturaleza el crear un perfil individual y hasta como forma de rebeldía de no ser igual a otros, de romper un esquema relativamente establecido por la sociedad, esto nos hace auténticos.”

Para esta editorial, Jeanette tocó el tema de la historia de la moda puesto que ella, con su estilo femenino y fresco, imprime en cada prenda un toque de historia con detalles artesanales. “Vamos en paralelo con las tendencias que dicta la moda, cuando ya se tiene bien definido el ADN de la marca, los cambios fluyen de manera más orgánica. Aunque tenemos un perfil con propuesta atemporal y con toques vintage, logramos que se vea contemporánea y eso es algo que identifica fielmente a la marca.”

Jeanette encontró el estilo de su marca con su primer pieza que ayudó a definir eso que la hace una diseñadora única y diferente, “La pieza que marcó el inicio de la marca fue un trench coat confeccionado con un textil artesanal. Experimentando un poco, nos gustó el resultado del cual nos hemos tomado en serio el utilizar elementos artesanales en nuestras piezas sin caer en lo autóctono. La moda desde entonces ha cambiado, por supuesto, y aunque se clasifique por temporadas y se marquen tendencias, eso nos permite renovarnos. La moda es cíclica y cada diseñador imprime su estilo y perfil en el desarrollo de sus colecciones,” concluye Jeanette describiendo a la mujer que viste Jeanette Toscano: “Una mujer con personalidad bien definida, es segura y sofisticada.”  

Daniel Aguilar, fotógrafo invitado, colaboró junto con Madhu en esta ocasión para retratar la sofisticación y la personalidad de Jeanette Toscano. Terminamos esta editorial con una experiencia muy bonita acompañada de gente muy creativa y talentosa. Y nos llevamos la sorpresa de que Jeanette Toscano diseñó un vestido especial para la sesión en colaboración con Madhu, con el color que nos define, un tono dorado mostaza.

Aquí te dejamos el resultado de esta mágica colaboración: