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Siempre En Las Nubes Con Michelle Lartigue

Si algún día quieres volar y perderte en las nubes… asegúrate que sean en las nubes de Michelle Lartigue. Desde el 2011 que comenzó su carrera como fotógrafa, se ha encargado de regalarnos las nubes y cielos más hermosos que nuestros ojos pudieran ver. Tuvimos la oportunidad de tener una conversación muy amena con Michelle y nos compartió lo que hay detrás de esas nubes de ensueño.

“Yo de verdad siempre las hacía menos porque son algo super cliché…son fotos muy comunes en Instagram. Al principio de verdad pensé que no tenía caso, nada de especial hacer más fotos de nubes,” comienza Michelle.

Sea por culpa de los algoritmos de Instagram o culpa del destino, pero Michelle finalmente logró hacer las paces con ellas. Conforme pasaba la vida de Michelle todo empezaba a hacer sentido, esas deliciosas nubes en las que todos queremos hundirnos al final del día, significaban más para Michelle de lo que se imaginaba.

“Ya lo había pensado antes, cuando hice mi tesina empecé a investigarlo, me di cuenta que tenía que ver con lo nostálgica que soy,” platica Michelle. Sin pensarlo más a fondo en esa ocasión, aclara que no fue hasta esta cuarentena que entendió el mensaje que cargan sus mágicas composiciones. “Fue una combinación de terminar con mi novio de cinco años justo antes de la pandemia, pasar tanto tiempo sola durante la cuarentena y por quedarme prácticamente sin trabajo. Fue demasiado tiempo sola con mis pensamientos… me puse a conectar los puntos hacia atrás y fue de ‘wow, okey… las nubes son muy importantes en mi trabajo’”.

Ya empiezo a identificar con cuales nubes sí y con cuales no. No todos los tipos de nubes me funcionan, tampoco todos los tonos de atardecer

LA LLUVIA

Después de la tormenta llega la calma, y es así como la fotografía llegó a la vida de Michelle en el 2011. Tras ser diagnosticada con OCD y anorexia, Michelle lograba escapar de esa realidad por medio de la fotografía. Se convirtió en su pasatiempo favorito, comenzando por tomarse autorretratos cuando se encontraba triste y así huir de pensamientos que envenenan.

“Antes era súper penosa, quería tomarle fotos a personas pero me daba pena no ser lo suficientemente buena – lo cual tiene que ver con mi OCD, siempre fui súper exigente- y me daba pena tmb hacerme fotos a mí misma,” ríe. “Hacía autorretratos donde enseñara mi cara o salía con los ojos cerrados siempre. Cuando me sentía triste me ponía a tomarme fotos y siempre estaba triste”.

Me mueve muchísimo la idea de la impermanencia, la idea de que lo único constante en la vida es el cambio.

LA NEBLINA

Aún y cuando su enfoque era dedicarse a la fotografía de moda, sus seguidores seguían esperando ver más fotos de nubes de algodón y cielos rosas. Nubes que tardó en crear y perfeccionar, detrás de un proceso que le ha tomado tiempo, experiencia y vivencias personales.

“Las nubes son algo que ha llamado mi atención desde hace años, en el 2012 hice un proyecto de 365, que es tomar una foto al día por un año… Había días que no podía tomar una foto porque me la pasaba en la escuela, con mi celular tomaba fotos a lo que llamaba mi atención y muchas veces fueron nubes. Antes eran solo calidad de celular y con colores bien intensos, filtros muy obvios que sacaba de apps. En ese entonces no le daba tanta importancia, eran ‘solo fotos de nubes’.

Hasta que un día dije: ‘A ver qué pasa si le tomo fotos a las nubes con mi cámara y las edito en Photoshop’…Poco a poco empezaron a agarrar forma. En un inicio todo fue experimentar con los colores, composiciones, me gusta encontrar formas en ellas.

Ya empiezo a identificar con cuales nubes sí y con cuales no. No todos los tipos de nubes me funcionan, tampoco todos los tonos de atardecer”.

LAS NUBES

Algo que comenzó como un hobby, se convirtió en el sello distintivo de Michelle como fotógrafa. Michelle sentía que no estaba aprovechando al máximo su talento en la fotografía. Buscaba la relación entre las nubes con su vida, hasta que en esta cuarentena tuvo el momento de vivirlo y experimentarlo más a fondo, tuvo su propio momento de ‘estás viendo y no ves’:

“Las nubes son los elementos que hablan de nostalgia por excelencia y pues… es que así soy,” ríe al aceptar que es ahí donde ella más se identifica con las nubes. “Está bien curioso porque soy una persona súper nostálgica que no quiere dejar ir el pasado por lo bello que fue. Me mueve muchísimo la idea de la impermanencia, la idea de que lo único constante en la vida es el cambio. Amo la idea de que nada es para siempre y que todo tiene que terminar, y a la vez me duele muchísimo y en ocasiones me parece imposible aceptarlo – ahora con mi reciente breakup lo viví.

Digo que es curioso porque a la vez soy una persona que vive con ansiedad (OCD) siempre con miedo al futuro, pensando en el futuro, planeando a futuro. Me parece una contradicción bien interesante… Siento que las nubes son como terapia. Están ahí bellas flotando, moviéndose y cambiando. La foto de una nube no es la misma si la tomas en la misma posición unos minutos después y me fascina eso porque un cielo puede tener muchas composiciones en cuestión de minutos. Entonces amo que las nubes me enseñan que el cambio constante es bueno y es hermoso”.

EL CIELO DE COLORES

Así como todo se fue acomodando y ahora todo tiene sentido, sus nubes están compuestas de elementos individuales que en conjunto representan una lección en su vida, se convirtieron en algo íntimo y personal.

Sus nubes se han convertido en un diario visual, con las que ha aprendido a aceptar las cosas como son, procesarlas y encontrarle el lado positivo a toda experiencia negativa:

“La edición también la relaciono mucho con esta visión, los tonos se fueron dando sin yo buscar hacer algo en tonos pasteles…y ahora lo relaciono mucho con esta frase de ‘ver las cosas a través de lentes/filtro color de rosa’. En otras palabras, ver el lado positivo de las cosas, lo bello de lo feo. Yo genuinamente le veo lo bueno a todo lo malo, pero a la vez mis fotos de nubes les pongo un ‘filtro’ que hace ver las cosas más rosas.

Y pues, la verdad es que de eso se tratan las nubes…

De la belleza del paso del tiempo”.