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Wavy Kids, Su Sonido Colorido Y Un Movimiento Ondeado

Cuando escuchas la música de Wavy Kids el mood te cambia totalmente, de gris a una orquesta de colores compuesta por beats que crean un sonido “colorido, fresco y diferente”, como lo describe su manager, Alan Valdez. Wavy Kids quiere que su música sea más que otro hit que escuchas todo el verano, su visión va más allá. La boy band, integrada por AX Dope, Ice Rock, Rommy Boy y Tokyo, busca crear un movimiento ondeado con el apoyo de Alan, CEO y fundador de Latin Urban Music, label independiente regiomontano.

A través de una junta por Zoom, tuvimos la oportunidad de conocer quiénes eran realmente los chicos detrás de Wavy Kids y saber hacia dónde iban con su música. Nos dejamos contagiar por su increíble vibra y conocimos sus personalidades tan diferentes pero que a la vez se complementan entre ellas, cada quien con sus colores pero todos con la misma visión de romper con los paradigmas y estigmas de la escena urbana en México. Tras resumir 2hrs y media de llamada (ggg, nos divertimos mucho), hoy les compartimos cómo es que se formó la banda, sobre el movimiento ondeado que buscan crear y alguno que otro secretito que se les salió por ahí.

Fotógrafo: Armando Espejo, Edición: Alan Valdez

EL COMIENZO

Wavy Kids nace de querer concebir una banda que rompiera los paradigmas y los estigmas de la música urbana, es decir, la figura del rapero/reggaetonero no necesariamente tiene que ser el cantante ‘gangster’ o de malianteo, si no que alguien con un perfil pop también puede hacer música urbana… y también hacemos música trap, rap, reggaeton, R&B, EDM, hacemos realmente de todo. De ahí nace el por qué ‘Wavy Kids’, la traducción literal sería “chicos ondeados” o “niños ondulados” y  ese era el concepto, de poder no centrarnos en un solo sub-género de lo urbano y poder tener el abanico de oportunidades para hacer todo lo que es música urbana,” explica Tokyo.

Entre coincidencias y casualidades se armó el grupo con la misma meta en mente, cambiar la escena urbana. En una junta de Ice Rock, AX Dope y Tokyo en dónde discutían sobre el futuro de Wavy Kids y quién los representaría, salió el nombre de Alan, quien en ese entonces era manager independiente del proyecto como solista de Ice Rock.

Alan nos ayudó a poner los pies sobre la tierra, hace 2 años la vivíamos muy recio estábamos acá tronados del disco y él nos ayudó mucho en eso y se lo agradezco porque a lo mejor me hubiera muerto de sobredosis,” recuerda Ice Rock a la persona que era antes de Wavy Kids.

Fotógrafo: Armando Espejo, Edición: Alan Valdez

Fue con su conocimiento y experiencia dentro de la industria de la música que se convencieron que Alan, quien ya había compartido escenario con artistas como Dj Luian, era la persona indicada para decirles qué camino tomar.

Vivi una etapa como cantante que no me puedo quejar y fue increíble, me quedé muy satisfecho con todo lo que viví. Wavy Kids me tiene mucha confianza porque no soy una persona que se acercó prometiéndoles que esto iba a funcionar sin antes yo haberles enseñado toda mi trayectoria en el mundo de la música, les enseñé mis canciones”, expresa Alan. “Se dio la coincidencia que yo quería desarrollar talentos desde cero, crear una disquera, ayudarlos y dirigirlos porque yo también fui morro y tuve estas ganas de cumplir mi sueño siendo artista, salir de gira mundial y hacer cosas bien grandes, la visión estaba grande. Noté que ellos también tienen esta misma visión cuando nos conocimos y dijimos… ‘vamos a darle pa’ adelante’. Ahí inicia nuestra historia como Wavy Kids con la disquera Latin Urban Music”.

Rommy Boy aparece en la historia más tarde para salvar el primer sencillo que sacarían como Wavy Kids. Después de acomodar las pistas y hacer que el master de Zara sonara limpio, la canción que habían grabado en “un estudio horrible y todo mal”, y de coincidir con la inquietud de los Wavy Kids de crear un sonido más anglo y pop, Rommy se integra a la boy band con el tema Mala interpretado por él mismo y Ice Rock.

Me independicé como productor ya que tuve problemas con las personas con las que trabajaba antes, me explotaron,” ríe Rommy. “Una vez vino a grabar Ice y le dije que quería grabar una canción pero que no fuera trap, quería un reggaeton. Creamos en 15-20 min Mala”.

UN MOVIMIENTO ONDEADO

Wavy Kids no quería ser identificado como el típico rapero de calle, el que intimida y no sale de sus rimas de drogas, sexo y excesos. Querían alejarse lo más posible del estereotipo, experimentar con su persona y crear personajes con los que no sólo ellos mismos se sintieran identificados, si no que toda la comunidad que los escucha se vea reflejado en ellos.

Su estilo como su música es extravagante, atrevido y versátil. Cuando entran a cualquier lugar la gente voltea a verlos confundidos con un mood de ‘me gusta pero me asusta’. Hasta que los ven en el escenario prendiendo el ambiente hit tras hit, la gente se contagia de la vibra de los Wavy Kids y a lo lejos alcanzas a identificar a las 30+ personas con sus outfits coloridos que están ahí para verlos.

Nuestra generación está muy influenciada por cosas más allá del rap, por ejemplo AX Dope y yo antes éramos djs y tocábamos EDM y dubstep,” explica Tokyo. “Siento que nuestra generación por todas las influencias musicales que tenemos estamos haciendo esa evolución, nuestra manera de vestir no tiene nada que ver con lo que cantamos. Lo más difícil ha sido la conversión del género urbano anglo a México, no hay necesidad de decir ‘yo vendo drogas’ o hablar de trata de blancas… En EU el movimiento del streetwear, la moda, la música y el arte está muy sólido y en MX nos falta mucho para poder apreciar esto y ese es el trabajo de todo este movimiento. Mas allá de ser una banda, no nada más hablamos por nosotros, hablamos por toda la gente que está en la escena que nos rodea y tratando de romper eso. Queremos crear un movimiento y cambiar el rumbo del género urbano”.

Fotógrafo: Armando Espejo, Edición: Alan Valdez

PREPARANDO UN ‘VERANO ONDULADO’

Más allá de ser artistas, son unos chavos con un sueño que quieren cumplir: romper con el estereotipo del ‘rapero’, con el que no todxs lxs artistas bajo el mismo género urbano se identifican. Wavy Kids quiere poder experimentar con su sonido sin tener que casarse con un solo subgénero urbano, tener la libertad de si un día traen mood de algo más tropical puedan hacerlo sin importar que su última canción trae un beat con una vibra más EDM.

Queremos vernos versátiles sin que la gente crea que lo estamos haciendo por moda. Si sacamos algo es que sea nuestra esencia y tratamos de sacar cosas diferentes a lo que está sonando ahorita para no cruzar esa línea de ‘estamos haciendo todo lo que hace la industria’. Trabajamos sobre un timeline en donde puedes escuchar EDM, trap, reggaeton e infinidad de cosas más que estamos trabajando,” adelanta Alan dándonos un hint de que están pensando en sacar un reggaeton galáctico muy pronto. “Traemos ganas de un perreo diferente, galáctico. Ese que se escucha en la Nasa. Seguimos pensándolo y analizando si sí irnos por ahí”.

Nos confiesan que son perfeccionistas cada uno en lo que hace, coinciden en que si van a sacar algo tienen que todos estar seguros de que es el sonido que buscaban y saben decir si se requiere pulir más o si es mejor dejarlo por la paz y mandarlo directo a la típica carpeta de ‘no me convence, después le sigo’. Y fue así como lograron sacar su primer EP, Verano Ondulado tras horas de trabajo, noches de desvelo, juntas y ensayos, encima de sobrevivir sus vidas y problemas personales.

Los cinco estábamos bien definidos de que no queremos causar nada más cosquillas con nuestra música, queremos que la gente sonría cuando escuche esto. Las 5 canciones son un track diferente al otro, todas son diferentes. Una es trap, otra reggaeton, hay un dancehall, un EDM,” describe Alan. “De este EP sale uno de nuestros sencillos más importantes, nuestro himno, la de Verano Ondulado y es la canción con la que abrimos en los conciertos. Todavía no salen al escenario y empiezan los primeros pianitos y la gente ya está toda hypeada y emocionada. Obviamente cuando salen ellos y empieza el primer coro, te lo juro que a mi se me pone la piel chinita y sé que a estos cabrones también. Se escucha que están cantando y se les corta la voz de que ‘ay weyyyy’… la felicidad no los deja expresar su emoción y seguir cantando. Estos son los momentos invaluables y son los que hacen que sigamos trabajando en equipo, cinco personas diferentes pero con una misma visión”.

Fotógrafo: Armando Espejo, Edición: Alan Valdez

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